jueves, 10 de junio de 2010

De travesia por los Montes Aquilianos

El sábado 5 de junio mi cuñado Ovidio y yo hemos participado de la Travesía de los Montes Aquilianos. Hace años que me apetecía participar en esta travesía de montaña organizada por la gente de Rutas del Bierzo y que se puede hacer por el recorrido largo de 66 km o el “corto” de 48 km. Este primer año hemos optado por el corto. También se podía elegir la modalidad corredor o andarín. Nosotros fuimos andando. Una ruta de 48 km con subidas y bajadas constantes caminando a buen ritmo es ya bastante exigente. Y una vez terminada estamos seguro de repetir pero no sabemos si alguna vez nos atreveremos con la larga.

La prueba comenzó a las 6 de la mañana . Salimos de la Plaza del Ayuntamiento de Ponferrada, en pleno centro de la capital del Bierzo. Desde allí se cambia muy rápido a un entorno natural. Sus montes están cerca y en esta ruta tiene su comienzo en el pueblo de Otero. Nos llamó la atención la cantidad de riachuelos y arroyos que nos vamos encontrando. En un año de lluvias como este el agua está muy presente en aquel entorno y es un placer para la vista y el oído de los caminantes. Pronto encontramos el primero de los 6 avituallamientos. En estos avituallamientos aprovechábamos para beber, comer y ajustar un poco las zapatillas, calcetines, poner tiritas a las heridas o echar geles a los músculos doloridos. La organización era perfecta y no faltaban pastelitos, fruta, agua, aquarius, bocadillos, barritas en fin de todo lo que pudiésemos necesitar. A mitad del recorrido empezamos a subir de verdad. Algunas cuestas son duras como las que nos llevan al pico de los Doce Apóstoles pero las espectaculares vistas compensan con creces el esfuerzo realizado. Allí hicimos varias fotos y después de unos kilómetros caminando por la zona alta de los montes comienzan las bajadas que a mi se hacen especialmente complicadas. Me doy cuenta que me falta técnica para bajar por montañas complicadas y en esta travesía hay dos en las que me dejo las uñas, las que nos lleva a Ferradillo y sobre todo la que termina en Rimor. Después desde Rimor a Ponferrada ya casi todo el camino es llano lo que agradecen mis doloridos pies. Y por fin, 9 horas y 6 minutos después volvemos a aparece por la plaza del Ayuntamiento ponferradino cansados pero muy satisfechos de lo realizado y contentos con lo vivido.



A las seis de la mañana todos los gatos son pardos. Ovi en plan peregrino y yo con la camiseta del Mapoma que le prometí a Santi. (Es tuya tío, sólo la he dado el último uso)





martes, 27 de abril de 2010

Mapoma 2010

El 1 de enero de 2010 a las 8 de la mañana nevaba en León. Felicité el año al corredor con el que me crucé por la ribera del Bernesga y aceleré el ritmo. Ese año volvería a correr el maratón de Madrid y aquel día empezaba oficialmente a prepararlo. Pero esta vez el objetivo no era sólo llegar a la meta. Esta vez quería sentir que podía con la distancia de principio a fin.

Han sido casi 4 meses de entrenamientos. Creo no haber descuidado nada. Durante este período he entrenado en cuestas, he hecho series, rodajes largos, tiradas a ritmo elevado. He cuidado la alimentación. He corrido la Media Maratón de León en 1 hora y 39 minutos. No me he lesionado y calculo que las últimas siete semanas correría una media de unos 60 km semanales.

Por si fuera poco voy a tener ayuda. Alberto se anima a correr el maratón y se ofrece a acompañarme durante todo el recorrido. Carlos Javier nos va a estar animando durante todo el recorrido y Santi y Jorge también nos acompañarán algunos kilómetros y animarán en otros puntos. Y en la meta esperaran Alicia y Encina muy bien acompañadas por Luli y Celia. Y también estarán los padres de Alberto. No es fácil estar tan acompañado.

La mañana amaneció despejada. Estaba claro que iba a hacer calor. Antes de salir Carlos Javier y Santi nos dan los últimos ánimos. En la salida coincidimos con otro berciano, Roberto, y un amigo suyo Fran.

Los primeros kilómetros transcurren bien. La temperatura es perfecta y aunque al principio nos cuesta un poco coger el ritmo pronto empezamos a promediar una velocidad que nos parece adecuada. El paso por las calles del centro de Madrid es realmente emocionante con toda aquella gente animando. En la glorieta de Cuatro Caminos vemos por primera vez a Santi y Carlos Javier. Pasamos la media maratón por debajo de 1 hora y 55 minutos. Todo va bien y yo me siento fuerte.

La siguiente etapa de la maratón discurre por la Casa de Campo. Poco antes entran a correr con nosotros Jorge y Santi. Su llegada es una motivación extra. Nos empujan unos kilómetros y la parte más inhóspita se nos hace amena. Al salir del parque Carlos Javier vuelve a aparecer entre el público para jalearnos. Se agradece mucho su compañía.

Ya sólo faltan 10 km y bajo un poco el ritmo. Calculo que a ese ritmo conseguiremos bajar de las cuatro horas y prefiero ser prudente. Estoy cansado pero también convencido de que voy a llegar hasta el final.

Pero a falta de siete kilómetros noto que algo no va bien. Al lógico dolor de piernas se une la sensación de que me falta aire. Y tengo mucha sed aunque acabo de beber. El calor ahora si es asfixiante. Aguanto hasta el siguiente avituallamiento y entonces me paro. Noto la decepción de Alberto. Le digo que tengo que beber parado. Caminamos un poco y animado por él volvemos a correr. Pero al poco rato me vuelve a dar otra crisis.Estoy agotado y bloqueado. Y entonces me doy cuenta que no lo voy a conseguir. Ni bajaré de 4 horas ni llegaré corriendo de principio a fin. Y me pregunto que ha fallado. Volvemos a correr y en el km 40 aparecen de nuevo los ánimos de Carlos Javier y Santi. Este último se une otra vez a correr con nosotros por sorpresa, lo que me supone un auténtico soplo de aire fresco. Pero en el siguiente avituallamiento me vuelvo a parar para beber. El calor es horrible. Me acuerdo que en la meta están mis chicas y animado por Santi y Alberto saco fuerzas para reemprender la marcha. Poco antes de la meta oigo por fin los gritos de apoyo de Luli, Celia y de Encina que tiene en brazos a Alicia. La meta está cerca pero no puedo levantar la cabeza ni sentir alegría.

A falta de pocos metros Alberto me levanta el brazo pero sigo sin ser capaz de levantar la cabeza. No puedo dejar de pensar en lo que ha pasado, en por que me he vuelto a quedar cerca del 42.


















Muchas gracias

A Luli, Celia por su hospitalidad y compañía durante estos días en Madrid

A Cesar, Geni y Guillermo por esperar pacientes en la meta. Siento que fuese por más tiempo del esperado.

A mi familia por hacerme sentir su apoyo desde León

A Jorge por su apoyo estos meses y por sus kilometros de compañía.

A Carlos Javier por volver a viajar desde Marbella para animar incansable por todo Madrid a este humilde maratoniano.

A Santi y Alberto por estar siempre ahí.

El esfuerzo de este maratón está dedicado a mis chicas Encina y Alicia

Comenzamos

Comienzo la aventura de mantener un nuevo blog. Lo de cerca del 42 se refiere al bloqueo que he sentido en las dos maratones que he corrido cuando me quedaban pocos kilometros para terminar. Esa sensación enemiga ha inspirado el título del blog. Espero estar otra vez cerca del 42. La próxima vez venceré.