El sábado 5 de junio mi cuñado Ovidio y yo hemos participado de la Travesía de los Montes Aquilianos. Hace años que me apetecía participar en esta travesía de montaña organizada por la gente de Rutas del Bierzo y que se puede hacer por el recorrido largo de 66 km o el “corto” de 48 km. Este primer año hemos optado por el corto. También se podía elegir la modalidad corredor o andarín. Nosotros fuimos andando. Una ruta de 48 km con subidas y bajadas constantes caminando a buen ritmo es ya bastante exigente. Y una vez terminada estamos seguro de repetir pero no sabemos si alguna vez nos atreveremos con la larga.
La prueba comenzó a las 6 de la mañana . Salimos de la Plaza del Ayuntamiento de Ponferrada, en pleno centro de la capital del Bierzo. Desde allí se cambia muy rápido a un entorno natural. Sus montes están cerca y en esta ruta tiene su comienzo en el pueblo de Otero. Nos llamó la atención la cantidad de riachuelos y arroyos que nos vamos encontrando. En un año de lluvias como este el agua está muy presente en aquel entorno y es un placer para la vista y el oído de los caminantes. Pronto encontramos el primero de los 6 avituallamientos. En estos avituallamientos aprovechábamos para beber, comer y ajustar un poco las zapatillas, calcetines, poner tiritas a las heridas o echar geles a los músculos doloridos. La organización era perfecta y no faltaban pastelitos, fruta, agua, aquarius, bocadillos, barritas en fin de todo lo que pudiésemos necesitar. A mitad del recorrido empezamos a subir de verdad. Algunas cuestas son duras como las que nos llevan al pico de los Doce Apóstoles pero las espectaculares vistas compensan con creces el esfuerzo realizado. Allí hicimos varias fotos y después de unos kilómetros caminando por la zona alta de los montes comienzan las bajadas que a mi se hacen especialmente complicadas. Me doy cuenta que me falta técnica para bajar por montañas complicadas y en esta travesía hay dos en las que me dejo las uñas, las que nos lleva a Ferradillo y sobre todo la que termina en Rimor. Después desde Rimor a Ponferrada ya casi todo el camino es llano lo que agradecen mis doloridos pies. Y por fin, 9 horas y 6 minutos después volvemos a aparece por la plaza del Ayuntamiento ponferradino cansados pero muy satisfechos de lo realizado y contentos con lo vivido.
A las seis de la mañana todos los gatos son pardos. Ovi en plan peregrino y yo con la camiseta del Mapoma que le prometí a Santi. (Es tuya tío, sólo la he dado el último uso)


